Con eso de que las aguas se mueven y que ya les valió gorro aquel adagio de Don Fidel Velázquez, que decía que “quien se mueva no sale en la foto” y que marcó toda una época de la política en México, pues ahora faltando dos años para el relevo gubernamental hay como 10 tiradores, pero sólo tres serán los agraciados o quizá, solamente dos.
Lo importante hoy en día es saber que las guerras ya no se ganan con balas y las elecciones, mucho menos, con discursos choreros que nadie oye y menos entiende, además ni ganas de hacerlo. La respuesta para estos políticos que quieren llegar a la Casa Grande del Libramiento está centrada en qué tipo de estrategia van a utilizar para ganarse al electorado más incrédulo y harto del sistema en toda la historia nacional y cómo le van hacer para que sus propuestas por lo menos sean escuchadas.
El marketing no es una virtud para la clase política en general, a pocos se les da. La elección de los precandidatos antes que cualquier otra deberá ser quién o quiénes manejarán sus campañas, no en lo político, que créanme, ya es lo de menos, sino en este escabroso asunto de la manipulación de voluntades y motivaciones para un cliente (elector) que está harto de consumir un producto (políticos) caro, feo, que no sirve y, además, que no tiene garantía.
Los precandidatos, aunque quieran demostrar lo contrario, no tiene que saber de todo y además andar hablando de todo, espero que en las precampañas que se avecinan o que ya iniciaron los ahora suspirantes, que no aspirantes, algo muy distinto, sepan que si quieren tener un mínimo chance de ganar dentro de sus institutos políticos y con la ciudadanía es a través del bueno uso coherente, inteligente e innovador de toda la gama de estrategias de mercadotecnia que existen.
Ojo, y no se trata de contratar a una agencia y hacer anuncios, peinar al candidato, maquillarlo y luego por moda usar las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información (NTIC) que son, entre otras Facebook, Twitter, Internet, sms, y pensar que con eso van a ganar posicionamiento o preferencia, no lo es todo, ni siquiera es el comienzo.
Debe de haber detrás una estrategia integral que desenvuelva la extraña combinación de habilidades del sujeto que desea el puesto, con la modernidad de entender que hoy el público no espera que le digamos lo que es, sino que son ellos quienes dicen y construyen lo que la marca es, es decir, el precandidato.
Actualmente dejamos la mercadotecnia vertical para estar en un diagrama horizontal, donde quienes redactan la historia ya no son los medios ni los políticos, sino los usuarios a través de las redes sociales y de una participación activa de los sucesos diarios mediante las distintas formas de entrelazar nuestra comunicación en el presente.
Sería imposible en una sola columna dar consejos a todos los suspirantes, continuamente les iré filtrando ideas; lo que les debe de quedar claro es que ya no es con acarreados como van a ganar ni pactando prevendas con transportistas o sindicatos. Hoy es a través de entender que la verdadera democracia está en el uso de la comunicación por medio de sus nuevas formas de expresión, es decir, el marketing digital.
Y olvídense del target y la segmentación, eso es antiquísimo; hoy lo que vale es el PEER…pero de esto, otro día platicamos.
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