Resulta, amable lector, que el gobernador saliente de Banxico, Guillermo Ortiz Martínez, recibirá, a partir del 1 de enero de 2010, una jubilación de 190 mil pesos mensuales, una pensión que tanto a usted como a mí nos gustaría percibir el día que nos jubilemos.
Increíble, esto sólo puede pasar en México, en verdad vamos como los cangrejos. Por ello debemos poner un alto a estas situaciones que en verdad son una burla para la población y me refiero a usted, estimado lector, porque la mayoría de la población diariamente se truena los dedos y piensa cómo llegar a la quincena sin hacerse de deudas o incrementar las que ya existen; hay más de 50 millones de mexicanos que lloran al pensar cómo hacer frente a los gastos diarios.
Pero qué fácil es decir “impuesto por comprar esto, alza a los básicos, aumento al transporte, más aranceles”.
Ya basta, señor lector, a este Uitzume le gustaría equivocarse al pensar que el ex gobernador del Banco de México no se sumará a la lista de pensionados privilegiados como Vicente Fox Quesada, Carlos Salinas de Gortari, Miguel de la Madrid y Luis Echeverría Álvarez. Así como ex directores de la banca de desarrollo y ex magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Pero se cuestionará ¿por qué? Vamos, cada quien cosecha lo que trabaja, pero ¿en verdad el señor trabajó, buscó que usted y sus hijos en un futuro tengan una mejor calidad de vida financieramente? O simplemente ¿qué hizo este señor para que el país saliera de la crisis?
¿O qué méritos tiene?, que por favor alguien le explique a este Uitzume cómo es posible que 81.4 por ciento de los jubilados reciba en promedio mil 966.4 pesos mensuales, en tanto 0.3 por ciento obtiene 81 mil 388.2 pesos mensuales en promedio, ¿es esto justo?
Los reportes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) coinciden en la desproporción de las jubilaciones en México.
Cubrir las altas jubilaciones viola las leyes del IMSS e ISSSTE que han creado fideicomisos por 124 mil millones de pesos.
Oye Bartola
Otras maravillas de nuestro gran país: qué hacer con el ridículo incremento al salario mínimo.
Pero estamos en una nación en la que el “presidente del empleo” promueve impuestos que limitarán los ingresos de los trabajadores a partir de la próxima quincena, en donde los poderes Ejecutivo y Legislativo federales y de los estados creen que austeridad es apagar los domingos uno de los múltiples celulares para que las facturas no lleguen de tantos miles de pesos.
Pero esto seguirá así mientras no haya líderes comprometidos con su pueblo y que no sólo se dediquen a hacer teatritos en Iztapalapa.
Destino Final
Si la batalla realmente se estuviera ganando, “ella” todavía tendría la oportunidad de crecer.





















