Cultura | 02/02/2013 - 9:27 pm - Tiempo de lectura: entre 4 y 7 minutos

Fuego, renovador de esperanza; inicia el Año Nuevo Purépecha


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Hace 31 años que se retomó este hermoso ritual de origen prehispánico, cuya sede en 2014 será Tarejero.

Hace 31 años que se retomó este hermoso ritual de origen prehispánico, cuya sede en 2014 será Tarejero. | Foto: Luis Enrique Granados/Provincia

El fuego que enciende la esperanza e inflama el orgullo indígena, fue la única luz al final de la ceremonia.

El fuego que enciende la esperanza e inflama el orgullo indígena, fue la única luz al final de la ceremonia. | Foto: Luis Enrique Granados/Provincia

El encendido de la gran hoguera a Curicaveri fue el momento culminante de la noche.

El encendido de la gran hoguera a Curicaveri fue el momento culminante de la noche. | Foto: Luis Enrique Granados/Provincia

El fuego se compartió con los presentes en pequeños trozos de ocote encendido.

El fuego se compartió con los presentes en pequeños trozos de ocote encendido. | Foto: Luis Enrique Granados/Provincia

Nahuatzen, Michoacán.- La atmósfera era propicia para que, al frente del Templo de San Luis Rey, toda diferencia se disolviera entre las sombras de la noche y el silencio que antecedió el encendido del Fuego Nuevo. Minutos antes, la constelación de Orión había pasado por el cénit y la celebración a la gran candela, esa que marca el inicio del Año Nuevo Purépecha, estaba por entregar sus primeros fulgores.

Aunque las miradas aguardaban expectantes la aparición de la primera chispa, en ese instante de equidad la madera no fue lo primero que ardió. Con voz poderosa, amplificada por el creciente frío que se apoderaba de este pueblo serrano, el representante del Consejo Mayor Indígena presentó un ofertorio a los astros y ofreció palabras de aliento a la multitud concentrada en la plaza.

En términos reales, cada frase estaba dirigida a exaltar el orgullo y la tenacidad que distinguen a la etnia más numerosa de Michoacán. Se recordó su histórica capacidad para preservar su cultura, su entereza para defender los recursos brindados por la naturaleza y, además, la resistencia con que los habitantes de una comunidad (Cherán) han asumido las riendas de su gobierno.

Pero el momento también fue adecuado para revelar otras esperanzas, esas que atañen a todo ser humano más allá del color de la piel, de sus particulares en el lenguaje oral o del sitio en que haya nacido. Para todos aquellos que estaban dispuestos a abrir su conciencia, la comunidad indígena aseguró que con ese fuego quedaban renovadas las ansias de libertad y de autodeterminación.

A pesar de la carga de significados, la entrega de palabras ya no se podía prolongar por mucho tiempo más. Mucho menos si se considera que, por dar apertura a la exhibición artística de las agrupaciones procedentes de las cuatro regiones del mundo purépecha, el encendido de la gran hoguera a Curicaveri ya se había retrasado por casi hora y media.

Los siguientes momentos, donde felicidad y fascinación se entrelazaron al tiempo que el humo se apoderaba del espacio, fueron idénticos a los vividos durante los últimos 31 años, desde que la comunidad purépecha aceptó recuperar esta tradición de origen prehispánico. Así, el ocote ardió conforme se acentuaba el sonar de las caracolas y las manos se proyectaban contra las percusiones.

Para dar cuenta de su generosidad y de haber cumplido satisfactoriamente con su encomienda, los habitantes de Nahuatzen hicieron lo posible para que la llama de la renovación llegara a los presentes. Aunque no todos alcanzaron un trozo de ocote que les permitiera participar de ese simbólico convite, el resplandor de la hoguera iluminó con potencia a todos los rostros que se dirigían al montículo piramidal donde una bandera purépecha quería ondear al compás del viento.

Antes de que el reloj ubicado en la fachada del solitario templo marcara la una de la madrugada, desde el escenario donde horas antes habían emanado sones, pirekuas y danzas tradicionales se dio a conocer otra de las grandes noticias de la noche: La sede del fuego nuevo para el primer día de febrero de 2014 será en Tarejero, comunidad integrada a la Ciénega de Zacapu.

Presurosos a recibir los símbolos de su cultura –el bastón de mando, la piedra piramidal, el guaje incrustado, la bandera de cuatro colores y las esculturas del coyote y el pez- los nuevos depositarios del ritual estaban listos para lanzarse a las calles para dejar que su felicidad fluyera hacia todos los rincones de las montañas occidentales de Michoacán, esas que han sido refugio permanente de la identidad indígena.

Solo que antes de que eso ocurriera, mientras los jóvenes se desplazaron a una de las calles para sostener un rápido encuentro de juego de pelota purépecha o uarhukua, les fue recordado el compromiso que significa recibir la ceremonia del Fuego Nuevo: Contar con un plan definido de actividades, difundir la lengua materna y, sobre todo, demostrar que la cultura indígena permanece muy viva.


1 comentario en “Fuego, renovador de esperanza; inicia el Año Nuevo Purépecha”

  1. EDUARDO BAUTISTA dice:

    Me gustaría conocer el nombre de las 4 regiones, por las cuales en cada una, cada año, se enciende el fuego nuevo; y si hay algún documento o reglamento oficial que delimite o decrete esa organización o delimitación geográfica u orográfica.
    Lo anterior con la finalid de realizar un periódico mural.
    Muchas gracias.

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