“La Casa de las Flores”, la anti telenovela de Netflix

“La Casa de las flores” no es una telenovela, tiene la esencia y una trama que parecería que lo es, pero conforme se desarrolla la trama hay momentos hilarantes que van a cautivar al público con el característico humor que maneja Manolo Caro.

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El pasado viernes, la empresa de entretenimiento Netflix estrenó en más de 170 países la serie “La Casa de las flores”, su cuarta producción de origen mexicano que está protagonizada por la diva de las telenovelas de la década de los ochentas, Verónica Castro y está dirigida por el director Manolo Caro, responsable de éxitos en taquilla como “Amor de mis amores”, “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas” y recientemente estrenó “La vida inmoral de la pareja ideal”.

La serie trata sobre todos los enredos, mentiras y confesiones que vive la familia De la Mora, integrada por Virginia (Verónica Castro) la matriarca, Ernesto (Arturo Ríos) el padre y sus hijos Paulina (Cecilia Suarez), Julián (Darío Yazbek Bernal) y Elena (Aislinn Derbez )  cuando se suicida en la florería familiar Roberta (Claudette Maillé) amante de Arturo por más de 20 años y descubren que él ha vivido una doble vida con otra familia.

Aunque la premisa suena el argumento de cualquier telenovela y más por contar con Verónica Castro de protagonista, la serie va más allá a la hora de hacer una sátira sobre la hipocresía que vive la alta sociedad mexicana.

Virginia tiene una exitosa florería llamada “La casa de las flores”, vive en un mundo de cristal, pero poco saben que consume marihuana y es infeliz con su vida, Paulina es la hermana mayor y tiene un conflicto interno por haber descubierto que su esposo José María (Paco León) decidió cambiar de género y como lidia con su hijo.

Ernesto debe afrontar ante su familia por qué engañó a su esposa y tiene otra familia sin que ellos lo sospecharán, Julián es homosexual y por cinco años lleva una relación a escondidas con Diego (Juan Pablo Medina) y Elena acaba de volver de Nueva York comprometida con su novio afroamericano.

Secretos, polémica y mucho drama rodean casa uno de los 13 capítulos de la serie que comienza como un drama convencional hasta sacar a flote temas que difícilmente se podrían ver en televisión abierta, aderezados con humor negro y referencias a la cultura mexicana que harán reír a más de uno.

Personajes como Virginia, Roberta y Julián son personajes que el público ama u odia, no hay punto medio sobre cómo se relacionan ante una familia que se está colapsando y como deben disimular que no pasa nada.

“La Casa de las flores” no es una telenovela, tiene la esencia y una trama que parecería que lo es, pero conforme se desarrolla la trama hay momentos hilarantes que van a cautivar al público con el característico humor que maneja Manolo Caro y que incluso hace referencias de sus propias películas.

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