Por El Economista | Provincia
Ciudad de México

La robótica y las matemáticas son disciplinas que comprenden varias de las capacidades de lo que se conoce como las habilidades STEM, que por su sigla en inglés, hacen referencia a la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas y el objetivo del Robomath Challenge (RMC) es fomentar este tipo de habilidades en todos los niños y niñas mexicanos, aunque hay quienes creen que las artes y las humanidades también deberían integrarse a esta visión transdisciplinar de la educación.
“El Robomath Challenge no es un evento que hayamos planeado ayer o hace unos meses, sino que hace casi dos años que decidimos que íbamos a generarle a los niños un cambio radical en su vida, al descubrir alguna de estas dos materias: la robótica y las matemáticas”, dijo Guillermo Rivera, director de Pensamiento Lógico-Matemático y del Programa de Robótica de la Secretaría de Educación de Jalisco, durante la presentación de la edición nacional del RMC en el marco de Talent Land 2018, en la capital jalisciense.
El Robomath Challenge está divido en dos torneos: uno de robótica y otro de matemáticas. El de matemáticas está compuesto por seis categorías que van desde sexto de primaria, los tres años de secundaria, hasta el segundo año de media superior y en el participarán alrededor de 500 alumnos de todo el país, quienes tendrán que resolver durante dos días, cuatro horas y media por día, tres problemas lógico matemáticos en los que, de acuerdo con Rivera, lo que más importa es el raciocinio en lugar de el resultado final.
En el caso de la robótica, los alumnos de primaria, secundaria y preparatoria, tendrán que resolver tres retos y conseguir los mejores tiempos. Los retos inlcuyen juegos clásicos de la robótica, como policías y ratones, ratones en busca del queso, gladiadores en movimiento, búsqueda en Marte y rescate en una zona de desastre. Los equipos que participarán en el concurso nacional provienen de diferentes estados de la República, entre los que se encuentran Guanajuato, Hidalgo, Zacatecas, Campeche, Estado de México, Coahuila, Puebla e incluso, participa un equipo proveniente de Colombia.
“Los mejores tres tiempos de cada categoría son los que resultan ganadores y cada reto supone que los niños y jóvenes busquen mejoras en su entorno social, y los vencedores podrán obtener diferentes recursos tecnológicos, como robots, tabletas y computadoras”, dijo Rivera, quien recordó cuando se realizó la edición estatal de este concurso de robótica y matemáticas en Jalisco, cuyos ganadores asistieron a la competencia internacional RoboRAVE Ibérica invitados por Letizia, reina de España, en donde obtuvieron el segundo y tercer lugar.
“Cuando comenzamos a hacer esto, encaminamos nuestros esfuerzos a que todos los programas de robótica y matemáticas contarán con los mejores estándares internacionales. Actualmente Jalisco es el único estado que cuenta con un catálogo definido de cuáles son las habilidades prioritarias para el gobierno del estado para darles seguimiento”, dijo Rivera.
Diego Preciado es uno de los niños mexicanos, que estudian en el nivel de educación básica en alguna de las escuelas públicas de Jalisco, quien resultó ganador de RoboRAVE Ibérica y de acuerdo con su experiencia, aunque al principio se veía a la delegación mexicana de forma condescendiente, conforme fueron avanzando en las etapas del concurso, la comunidad internacional comenzó a ver con respeto a estos niños y jóvenes innovadores que habían viajado desde México y que al final conquistaron dos de los primeros tres lugares del concurso.
Durante los cuatro días que durará este concurso, también se llevará a cabo la clase de robótica más grande del mundo, la cual, de acuerdo con Guillermo Rivera, ha superado todas las expectativas, pues si bien esperaban que la convocatoria congregara a entre 1,000 y 1,700 estudiantes, hasta el momento se han registrado más de 2,500 participantes.
¿STEM o STEAM?
Aunque la mayoría de los programas de innovación se enfocan en las habilidades STEM, hay quienes creen que en realidad los niños deberían ser integrados en un sistema educativo transdisciplinar conocido como STEAM, que por su sigla en inglés incluye a las Ciencias, la Tecnología, la Ingeniería, el Arte y las Matemáticas, lo que además de incluir a las llamadas ciencias exactas también abarca a las humanidades.
Esta es la opinión de Ana Xóchitl Castañeda, consultora en Design Thinking, quien forma parte del movimiento Makers, el cual busca que el aprendizaje en las escuelas mexicanas transite desde la investigación, la colaboración, el diseño de prototipos, el compartir información y el mejorar cada proyecto, esto con el fin de que los niños y sus profesores puedan hacer una mezcla de sus materias que los lleve a desarrollar un pensamiento más complejo que solo aprender a sumar, a restar o las reglas de ortografía y la capacidad lectora y que puedan transitar de un aprendizaje disciplinar a uno interdisciplinario y transdisciplinario, a partir de proyectos creados por la imaginación de los niños y desde su propia narrativa.
De acuerdo con Castañeda, en Europa y Estados Unidos, este tipo de modelo educativo está muy avanzado, lo que no sucede en México o en América Latina. “Hay que provocar que cada vez más escuelas logren hacer esto durante todo el ciclo escolar”, dijo Ana Xóchitl Castañeda.

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