Inmunólogo James P. Allison gana premio de Biomedicina de Fundación BBVA | Provincia

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Inmunólogo James P. Allison gana premio de Biomedicina de Fundación BBVA

Inmunólogo James P. Allison gana premio de Biomedicina de Fundación BBVA

30 de Enero 2018 | 15:41
España - Por Notimex | Provincia
El inmunólogo estadunidense James P. Allison resultó ganador del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina por sus investigaciones que “han llevado a activar el sistema inmune para lograr que combata el cáncer, así como al desarrollo de nuevas terapias”.
De acuerdo con el acta del jurado, Allison fue el primero en demostrar que la inmunoterapia puede tratar el cáncer de forma efectiva, abriendo así una vía que “ha proporcionado beneficios clínicos a muchos pacientes” y "ha estimulado el desarrollo de toda una nueva clase de fármacos”.
El trabajo de Allison dio lugar en 2011 a la aprobación por parte de la Agencia del Medicamento Estadunidense del primer fármaco oncológico basado en la activación del sistema inmune, indicado contra el melanoma metastásico, que ha mostrado una alta efectividad, con tasas de supervivencia de hasta 10 años en alrededor del 20 por ciento de pacientes.
Este tratamiento –el ipilimumab- ha supuesto un “cambio total de paradigma” respecto a la manera en que se aborda hoy día el tratamiento del cáncer, explicó Lélia Delamarre, jefa de grupo en el Departamento de Inmunología del Cáncer de Genentech y vocal del jurado.
En la actualidad se han aprobado ya varios fármacos basados en el mismo principio ideado por Allison, que buscan aumentar el porcentaje de pacientes que se benefician de la inmunoterapia en melanoma y que además son efectivos contra cáncer de pulmón, riñón, vejiga y tumores de cabeza y cuello.
La inmunoterapia se basa en potenciar la capacidad del sistema de defensa del organismo para combatir y eliminar las células cancerosas de manera específica y aunque es una estrategia que se intenta desde hace décadas, no había dado resultado hasta el trabajo de Allison.
El hallazgo que cambió radicalmente la situación fue su descubrimiento, a mediados de los años 90, de un aspecto clave en el funcionamiento de las células T del sistema inmune, responsables de combatir las células tumorales.
Allison y su grupo ya habían descubierto que estas células actúan solo tras la activación de dos interruptores celulares específicos; sin embargo, eso no bastaba para vencer las células tumorales.
Allison lanzó la hipótesis de que faltaba por encontrar una tercera señal, que o bien activara aún más las células T o bien que, por el contrario, las frenara, pues el sistema inmune está muy finamente regulado por señales de activación y freno, para impedir que se vuelva contra su propio organismo.
Efectivamente, Allison “caracterizó una molécula llamada CTLA-4 presente en la superficie de las células T, y demostró que normalmente actúan como freno de estas células”, explicó el acta.
El paso siguiente fue bloquear esa tercera señal, el equivalente a “levantar el pie del freno” del sistema inmune, aseguró Robin Lovell-Badge, del Instituto Francis Crick (Reino Unido) y vocal del jurado.
De esa forma, las células T actúan sin obstáculos contra su objetivo: las células tumorales.
Los ensayos de esta estrategia con ratones resultaron muy positivos, y sin embargo su aceptación por parte de la comunidad científica no fue inmediata.
Tras conocer el fallo, Allison recordó que "el escepticismo inicial surgió porque inicialmente se generó demasiado optimismo con la inmunoterapia".
"A principios de los años 60, muchos empezaron a tratar de usar el sistema inmune para destruir el cáncer, pero la realidad es que solo funcionaba en ratones", agregó.
Expuso que "lo que ocurrió es que muchos se lanzaron a probar tratamientos sin comprender realmente qué intentaban modificar, es decir, sin haber realizado antes la ciencia básica necesaria; aún no sabían que existían frenos en el sistema inmune, y por eso hubo muchos fracasos".
Puntualizó que muchos se dieron por vencidos, decían que la inmunoterapia había generado expectativas exageradas y que jamás funcionaría.
Sin embargo, los buenos resultados de los ensayos con humanos, iniciados en 2001, no solo dieron la razón a Allison, sino que inspiraron a muchos otros investigadores a buscar nuevas señales-freno del sistema inmune, y es un hecho que la inmunoterapia es hoy una de las áreas de investigación más activas en oncología.
Una de sus ventajas es que genera respuestas duraderas e incluso, en algunos pacientes, la desaparición del tumor, gracias a que el sistema inmunitario sabe reconocer las células tumorales si aparecen en el futuro.
Además, Allison rememoró: “no combatimos el cáncer directamente, sino que hacemos que el sistema inmunitario lo ataque”, y eso hace que la inmunoterapia sea efectiva contra muchos tipos de tumores. Una tercera ventaja es que por lo general tiene menos efectos secundarios.
Allison se define como un investigador básico, o al menos lo era cuando empezó su carrera. “Yo sí tenía un interés personal en el cáncer, porque perdí a mi madre cuando era niño por esta enfermedad, y después a mi hermano y a dos de mis tíos".
No obstante, quiso comprender primero el funcionamiento de las células T, para luego intentar aplicar las lecciones de esta investigación básica al desarrollo de terapias contra el cáncer.
Hizo hincapié en que lo que se necesita primero es la ciencia básica, pues "sin ese fundamento no es posible desarrollar tratamientos eficaces".
"Yo siempre tuve el cáncer en mente, pero la prioridad tiene que ser siempre hacer ciencia básica, incluso sin una aplicación concreta en mente. Es lo que siempre les digo a mis estudiantes", concluyó.
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